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Escasez de médicos en Puerto Rico: efectos políticos y científicos

  • Writer: Gabriela Calderón
    Gabriela Calderón
  • Feb 23
  • 5 min read

La escasez de médicos en Puerto Rico ha aumentado considerablemente en los pasados años. Para el año fiscal 2025-2026, se estima que en la isla sólo quedan entre 9,000 y 9,800 médicos activos, reflejando una disminución preocupante de profesionales esenciales para la salud pública de la isla. Un porcentaje significativo de los médicos puertorriqueños emigran, principalmente hacia los Estados Unidos, en busca de mejores condiciones laborales, salarios más altos y una mejor calidad de vida. Se calcula que miles de médicos han dejado de ejercer su profesión en Puerto Rico durante la última década, provocando una escasez de especialistas y, asimismo, largas esperas para los pacientes. Dentro de esta realidad, la dermatología se destaca como una de las especialidades más afectadas, a pesar de que trabaja con el órgano más grande del cuerpo humano: la piel. Esta es esencial para la salud general del cuerpo humano, y no debe de pasar desapercibida. Este artículo analiza cómo la falta de dermatólogos, no solo afecta directamente a los pacientes, sino que también repercusiones importantes en el ámbito político y científico.


En Puerto Rico, la dermatología es mucho más que estética. Es una necesidad básica de salud debido a la fuerte exposición solar a la que nos enfrentamos los puertorriqueños durante todo el año. Vivir en el Caribe nos expone a una radiación UV constante que aumenta el riesgo de cáncer de piel, por lo que tener acceso a un dermatólogo no debería ser un lujo, sino que una medida preventiva vital para la detección temprana de manchas o lunares posiblemente malignos . Además, el calor, la humedad y el polvo del Sahara contribuyen enormemente a que condiciones como el acné, la dermatitis o las manchas en la piel se agraven con frecuencia. Al final del día, el cuidado de la piel para los puertorriqueños representa un cuidado esencial de salud y también de autoestima.  El cuidar de nuestra piel nos hace sentir bien con nosotros mismos e influye de manera positiva en cómo enfrentamos el día a día.


De acuerdo con la firma Faro, para el año 2033, aproximadamente la mitad de los médicos especialistas activos en Puerto Rico podrían jubilarse, lo que representa un serio desafío para la disponibilidad de servicios médicos. En el caso específico de la dermatología, se estima que Puerto Rico solo contará con el 38% de los especialistas necesarios para atender condiciones como la dermatitis o detectar el cáncer de piel en nuestra población. Esto representa una grave señal de  alerta para la sociedad puertorriqueña, ya que pone en riesgo la salud y la vida de una gran cantidad de la población. Actualmente, el número limitado de dermatólogos, y la concentración de la mayoría de estos especialistas en áreas urbanas provocan tiempos de espera de entre tres y seis meses para obtener una cita médica. Como resultado, las personas que viven en zonas rurales o menos accesibles enfrentan mayores dificultades para recibir atención especializada, creando desigualdades en el acceso a la salud. Incluso, una de las principales causas del problema no es únicamente la cantidad de dermatólogos disponibles, sino también la sobrecarga laboral que los pocos que quedan en la Isla enfrentan constantemente.


Las consecuencias políticas de esta crisis resultan cada vez más evidentes, lo cual ha obligado al gobierno y a las instituciones de salud a debatir reformas de avanzada como la promulgación de la Ley 14 del 21 de febrero del 2017, según enmendada, mejor conocida como la Ley de Incentivos para la Retención y Retorno de Médicos Especialistas. Aunque esta ley busca detener el éxodo mediante una tasa contributiva fija del 4% para médicos especialistas, la realidad es que la presión para mejorar las condiciones laborales y ofrecer incentivos reales a la clase médica para permanecer en Puerto Rico sigue vigente. Esta situación, no solo exige la promoción de alivios contributivos, sino que también crea la necesidad de buscar mayor igualdad en los fondos federales como Medicaid para equiparar o mejorar las tarifas pagadas a los médicos del país.  Además, sin un financiamiento adecuado, el sistema de salud en Puerto Rico continuará siendo un sistema  inestable, lo que nos lleva a cuestionar si el gobierno realmente cumple con su responsabilidad de garantizar un acceso justo y equitativo a la salud, o si estas leyes son simplemente parches ante un problema estructural mucho más profundo.


Asimismo, el impacto científico de esta problemática es significativo. La reducción en el número de médicos, especialmente dermatólogos, limita el desarrollo científico y afecta la investigación y la innovación en tratamientos médicos. Menos especialistas implica menos avances científicos y menos oportunidades para desarrollar nuevas soluciones que puedan salvar vidas. Además, la sobrecarga laboral reduce el tiempo disponible para la investigación y la enseñanza, lo que afecta directamente la formación de futuras generaciones de médicos.


Adicionalmente, las redes sociales han asumido un rol importante en la educación médica alrededor del mundo. La doctora puertorriqueña Elena Montalván es un ejemplo de ello, ya que utiliza estas plataformas para educar a sus pacientes sobre condiciones médicas, procedimientos dermatológicos y cuidado de la piel. Se graduó con los más altos honores de la Universidad de Puerto Rico y, durante su formación en dermatología, fue jefa de residentes y publicó investigaciones científicas sobre enfermedades cutáneas. Además de dirigir su propia clínica, fue presidenta de la Sociedad de Dermatología de Puerto Rico. Profesionales como ella inspiran a nuevas generaciones de puertorriqueños a seguir carreras médicas y demuestran cómo la educación y la tecnología pueden impactar positivamente a la sociedad.


Para concluir, la escasez de médicos, especialmente dermatólogos en Puerto Rico, no es solo un problema del sistema de salud, sino una grave crisis que impacta a nuestra sociedad. Resulta preocupante observar cómo, en el periodo 2025-2026, seguimos perdiendo especialistas esenciales en una isla donde la exposición solar es constante y el riesgo de cáncer de piel es una realidad diaria. No se trata únicamente de estética; se trata de personas que deben esperar meses para recibir atención médica o viajar largas distancias para evaluar una condición potencialmente peligrosa. Esta situación nos obliga a mirar hacia el gobierno y exigirle cambios reales en las políticas públicas y en el financiamiento de salud, porque si no mejoramos las condiciones para que los médicos permanezcan en Puerto Rico, continuaremos perdiendo profesionales de la salud esenciales para la ciencia, la educación y el bienestar del país. Afortunadamente, aún contamos con ejemplos como la doctora Elena Montalván, quien demuestra que con pasión y educación es posible marcar una diferencia; indistintamente a las adversidades que enfrenta.  Al final, cuidar a nuestros dermatólogos también significa cuidarnos a nosotros mismos, porque proteger la piel es proteger nuestra salud y nuestro futuro.




1 Comment

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Guest
Feb 23
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La publicación aborda un tema muy relevante y actual en la isla. Definitivamente un tema del que todos debemos reflexionar. ¡Excelente Trabajo, Gabi!

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