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El cáncer de piel: causas, tipos y prevención

  • Writer: Sofia Barsy
    Sofia Barsy
  • Dec 21, 2025
  • 2 min read

El cáncer de piel es un tipo de cáncer que comienza con una proliferación anormal de células en la piel, las cuales tienen la capacidad de invadir y afectar tejidos sanos del cuerpo. Su principal causa es la exposición excesiva al sol sin protección, debido a los altos niveles de radiación ultravioleta (UV). Las camas de bronceado representan un gran peligro, ya que dañan el ADN de las células cutáneas, provocando un crecimiento celular anormal y aumentando significativamente el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer. Además, el cáncer de piel también puede tener un componente hereditario.

Existe una gran variedad de cánceres de piel; sin embargo, los más comunes son el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas. El carcinoma basocelular se origina en las células basales de la epidermis y suele presentarse en las zonas más expuestas al sol, como el rostro y el cuello. Aunque crece lentamente y rara vez se disemina a otras partes del cuerpo, es importante tratarlo con prontitud, ya que puede ser localmente invasivo si no se atiende adecuadamente. Este tipo de cáncer puede manifestarse mediante protuberancias firmes, de tonalidad rosada, rojiza o brillante, así como a través de úlceras que sangran.


Por otro lado, el carcinoma de células escamosas se desarrolla en las células escamosas, las cuales recubren la superficie de la piel y el interior de varios órganos huecos, como los pulmones, el esófago, la vejiga y el cuello uterino. Puede presentarse como bultos rojizos, áreas escamosas, llagas que no cicatrizan o verrugas. Al igual que el carcinoma basocelular, tiene potencial de diseminarse si no se trata a tiempo, aunque suele ser curable en sus etapas iniciales.


Entre los tratamientos más utilizados para el cáncer de piel se encuentran la radioterapia, la terapia fotodinámica, la quimioterapia, la inmunoterapia y las terapias dirigidas. Para reducir el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer, se recomienda principalmente proteger la piel de la exposición a los rayos ultravioleta mediante el uso diario de protector solar con un factor de protección solar (SPF) superior a 30. Asimismo, una dieta rica en antioxidantes, como las vitaminas C, E y A, así como minerales como el zinc y el licopeno, puede contribuir a la prevención del cáncer de piel. No obstante, lo más esencial es acudir regularmente al dermatólogo para detectar cualquier cambio en la piel, como lunares que varíen de tamaño, forma o color, presenten sangrado, picazón o no cicatricen, ya que estos podrían indicar un problema potencialmente peligroso.



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